La importancia de saber decir que NO.

Saber decir que no es algo imprescindible para sentirnos libres y valoradas tanto a nivel profesional como personal. Tendemos a querer llegar a todo, hacerlo todo, quedar bien con todo el mundo y cumplir con todo aquello que creemos que es nuestra responsabilidad y que además los demás esperan de nosotras. Un nivel de auto exigencia enorme que lo único que hace es dificultar nuestras relaciones personales y hacernos sentir mal con nosotras mismas al mismo tiempo que cansadas y agotadas física y mentalmente.

Posiblemente sí pero quizás no te has planteado nunca si eres una de esas personas que no saben decir que no. Vamos a verlo….



  • Sueles apoyarte en otras personas que consideras “más fuertes” para que sean ellas las que tomen el papel de “poli malo”

  • A veces sientes tu autoestima bajo. No confías lo suficientemente en ti como para afrontar el momento de decir a alguien NO.

  • Piensas siempre en qué pensaran los demás de ti.

  • Quizás no dices no en el momento pero después no haces aquello con lo que te comprometiste porque en realidad no querías hacerlo.

  • Pospones tu respuesta cuando tienes que decir que no, nunca encuentras el momento de responder.

  • A veces te encuentras haciendo algo y al mismo tiempo estas pensando: ¿Qué hago yo haciendo esto si en realidad no quería? O ¿Qué hago yo aquí si no me apetecía venir?

¿Te sientes identificada con alguna de estas situaciones? Son muy habituales y tienen una explicación. Hay diferentes motivos que nos llevan a esto: El sentimiento de culpabilidad revolea alrededor nuestro, el querer ser responsables de todo, la sobre implicación de la que muchas personas abusan, pensar que harían con nosotras lo mismo, anteponer el qué dirán a lo que yo quiero o pienso, el miedo a defraudar, a no dar lo que los demás esperan de mí...Todo esto tiene un epicentro común: no pensamos en nosotras. Y sí, sabemos por experiencia en muchas situaciones en nuestra vida que la gente sí piensa en ella misma. ¿Nunca os habéis quedado con cara de póker viendo como algo que esperabas de alguien (¡y que tú seguro hubieras hecho!) nunca llega? Eso aún mella más nuestro autoestima porque no recibimos aquello que esperamos. Pero se trata de replantear la situación, de darle la vuelta. Quizás somos nosotras las que debemos cambiar, las que debemos revisar nuestras prioridades y pararnos a pensar en nosotras.


Te damos algunos consejos para hacer este reto más llevadero:

  • Acepta la ansiedad como parte del proceso. Te sentirás incómoda las primeras veces. Es más que normal!

  • Se clara y directa.

  • Escribe una lista de situaciones en las que nos sabes decir que no.

  • Cuando veas que estás a punto de decir que sí a algo que no quieres identifícalo y tómate tu tiempo. Puedes por ejemplo decirle a otra persona que la llamas más tarde o que ahora no puedes atenderla. A partir de ahí piénsalo y afronta la situación.

No olvides nunca que eres una persona libre que nadie tiene derecho a juzgarte y que lo que más importa es cómo te sientes tú contigo misma.


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